16 ene. 2011

10:00 AM

Despertó. La luz, a través de las cortinas, lastimaba sus ojos.
Giró hacia la derecha, por hábito, y sintió su cuerpo acercándose, amoldándose al de ella. Sintió su brazo rodearla, y no pudo evitar besar sus manos. Volteó, intentando no despertarlo, y se encontró tocando su nariz, completamente fría.
Inexplicablemente, cada vez que sus narices se tocaban, un beso aparecía.
Le amaba. Todo en él era calor. Todo en ella era calor cuando estaban juntos.
'Buenos días...' Decía él, todavía dormido. 'Buenos días corazón' respondía ella, sin ganas de levantarse, aunque en el momento en que el gato comenzara a llorar en la puerta tendría que abrirle, para regresar corriendo descalza a la cama. Aunque el teléfono sonara en la sala, o ella sintiera la necesidad de tomar un café caliente.

No importaba cuánto se alejara..
Sus pies siempre volverían al mismo lugar.